martes, 27 de marzo de 2007

El mapa que te acerca

Estás a
veintisiete días
siete horas
y veintitres minutos
de distancia
con respecto a mis ganas.
La rotación
que soporta nuestros cuerpos...
Orillando el Mare Crisium,
traspasando
cualquier cavidad acuosa
que inundan
tus manos que me toman.
O, tal vez,
pretendas naufragarme
en el Oceanus Procellerum
porque mi voz te recuerda
a un navío antiguo.
De cualquier forma
estoy bajo una luna
que se está tiñendo
de toda la sangre
que respiro
y los deseos
de un poema de amor
son ahora velámenes.


Desde donde me alumbro,
océanos tiernos,
pieles cálidas y compartidas,
el torpe caminar
de mis miradas
allá donde los mapas
pliegan continentes.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Olvidado de la Luna, las crisis marinas, los peligros oceánicos. A la espera de que Anónimo se decante. He de decir que tu voz se afina y ajusta tanto que no es justo que no la estén oyendo ya muchos más. Y la voz es lo que tienes, para ir desnudándola ante mí, cuando mí somos todos. Tu ritmo es lo que cuenta. Porque al plegar un mapa las tierras lejanas se pegan en otro territorio; pero al plegar un verso, un tú y un yo pueden crear un nosotros. Si hay suerte y el tamaño de las letras era el propicio.

nán dijo...

y este anónimo no era Anónimo, sino yo apresurado.

Ana dijo...

Gracias.

Paralelo 49 dijo...

27 es un número perfecto y el final de pronunciarlo fíjate que acaba en sonrisa.

Allá donde nada acaba.

Lara dijo...

Qué principio de estremecerse.

Anónimo dijo...

No he podido sustraerme, ir al trapo, es más fuerte que yo.


Esos imaginarios viajes;
que son marcados en tus mapas,
de rutas sinuosas y
palabras encantadas;
son alimentados,
por las pilas; atómicas,
de tus amigos,
de fusión, contaminantes;
de cariño.

Admiro lo que te quieren y
envidio su trato.
Tal vez no son pilas, sino
Velas, de barcos estelares,
que empujan naves,
por tus mares.
que te buscan,
en las profundidades.
Que te son ajenas.
Que te traerán poemas,
de ida y vuelta.

De esta y mil lunas
de tu galaxia inventada.
De esos otros mundos
que sin anhelarlos,
o tal vez anhelados,
llegarán a ti,
como un regalo.

Microalgo dijo...

No son tantos veintisiete días. Los hay que estamos a lustros, y ni siquiera tenemos mapas lunares de Hevelius para saber dónde nos duele.

Pero siempre besotes. Dice Ançonimo que admira lo que te queremos y que envidia nuestro trato. Que se sume: quererte y tratarte, al menos a mí, me convierte en una microalga mejor.

Carmen Moreno dijo...

Dicen que la creación es un acto de soledad, no os conocen a vosotros.

Nán, sin tu mirada ya nada sería lo mismo y lo sabes. Que la luna gire sobre su eje no es más que una señal de que la cosa va funcionando, de que la vida sigue su curso vital y la historia, si nos olvida, nos desmerece.

Ana, no hay de qué.

Par, sobre todo tu sonrisa, esa que marca una frontera que se está difuminando, que, espero, acabe por no existir.

Lara, y qué final nos espera, ya lo verás.

Sr. Anónimo sin el que ya nada sería lo mismo y que sé quién eres. También tú me das mucho cariño, más de el que merezco.

A uno de los hombres de mi vida y él lo sabe, Microalgo, usted ya es lo mejor que le puede pasar a nadie.

Nunca un eclipse de luna dio tanto calorcito.

Carmen Moreno dijo...

Informe técnico bochornoso:

que la vida sigue su curso vital, es obvio

que de+el se contrae en del es sabido por todos

pido perdón por las redundancias y las no contracciones.

Pedro dijo...

Cuando algo te gusta y no sabes que decir, solo queda el aplauso.

¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡PLAS!
....

nán dijo...

¡Peter!
¿Cómo va todo?

Paralelo 49 dijo...

Cada vez que Anónimo, ya sea Nán o anónimo ;Cada vez que Anónimo dice algo, yo trago saliva.

Reb dijo...

Eres tan inmensa como un mapa