jueves, 15 de noviembre de 2007

DESÉRTICO EN TI


¿Qué me dices? ¿Qué me acunas? ¿Qué me cantas?

No ves que yo no soy yo, que sólo soy este reflejo en la baldosa. Esta misma baldosa que tú pisas.

¿Qué me quieres? ¿Qué me dices? ¿Qué me callas?

12 comentarios:

Microalgo dijo...

Esa baldosita floja que se diferencia de todas las demás baldosas...

Clac, clac.

Mainumby dijo...

Yo soy el espejismo en una baldosa, por eso mis cercanías, así como las lejanías, son puro espejismos...

Un abrazo, ché!!!

en tierra de nadie dijo...

Querer, decir, cantar.
Acunar, sí.
Nunca callar.
Qué hermoso ser en otro,
reflejarse en unos ojos que nos miran dentro.

Ay, que me pongo romanticonaaaaaaa.

(gracias por tu poema en mi blog)

besos en la madrugada helada

ETDN

nán dijo...

Te digo que está muy bien, o más que bien. El sentido. Y la estructura: la forma que construye. Esa es la canción. El hilo de la canción de los aborígenes, que nos cuenta Chatwin.

Porque somos cada vez más aborígenes, más enteros en nuestro reflejo. (Más crueles con nosotros mismos, cuando la ternura deja que todo nos interfiera).

Sin forma, no hay nada. ¿Por eso desaparecer nos asusta?

Carmen Moreno dijo...

Somos baldosas muy diferentes, ¿verdad, Micro?

Mainumby no dejes que te conviertan en un espejismo.

Etdn, es hermoso SER, si es en otro nos sentimos más reconfortados, cierto, si no lo es, seguimos buscando.

A mí, lo que me asusta de desaparecer, Primo, es que la otredad desaparece conmigo.

Anónimo dijo...

Las mejores relaciones humanas tuvieron lugar en la vertical de una baldosa.

Palabras, susurros o movimientos, trasgresión de los límites verticales hasta caer exhaustos.

Como siempre esclarecida.
Saludoxx

Zen_Tao dijo...

¿Es posible desaparecer del todo?

Anónimo dijo...

Yo creo, anónimo, que las mejores historias se escriben a ritmo de caderas, pero no tiene por qué ser en vertical y sobre baldosas.

Zen_Tao, yo creo que sí, que podemos llegar a desaparecer del todo. Es lo que aterra al hombre desde el principio de los tiempos, ¿no?

Zen_Tao dijo...

A mí lo que me aterra es el irme y que queden cabos sueltos tras de mí.

Lara dijo...

(No nos vamos, vamos a negarnos una y otra vez, mira, cierra los ojos, ¿ves?, no nos vamos.)

beso, baldosita.

nán dijo...

Me he pasado la vida dejando cabos sueltos, ZenTao, así que espero que la Muerte tenga la decencia de anudarlos por mí.

Caso Cerrado, carpetazo y a dormir.

Carmen Moreno dijo...

El anónimo que contestaba a Zen_Tao y a Anónimo era yo que, no sé por qué, al blog le dio por ocultarme. ¿Será que se avergüenza de mí?

Claro, Niña Lara, siempre nos negamos. Y lo conseguiremos, ya lo verás (de baldosa a baldosa).

No sé si la muerte tiene decencia, Primo, esperemos que sí, pero no lo esperemos demasiado.

Zen, si dejamos cabos sueltos, tampoco será para tanto, ¿no? Todo se va haciendo, todo se va andando.