sábado, 8 de diciembre de 2007

LA NOCHE

Se hizo de noche afuera.

Puedo oír tu voz, pero no puedo verte entre tanta niebla. Tal vez, si lo intentas con los ojos despiertos... No puedo asegurarte nada. En mi cuarto se hicieron las sábanas. En mi cuerpo se hizo el sabor, pero no te lo voy a contar, tampoco lo desmentiré. Al menos, no iré por autopistas de aviones, no ahora.

Es tan cierto que se hizo de noche que estoy casi seguro de que la noche eres tú. Ni un minuto más, ni un verano más, ni un melocotón, o el jugo que corre por tu brazo. El zumo rojo que dibuja la sangre externa de tu tiempo de supervivencia.

Si vas a subir a la azotea, mira por si me dejé allí mismo mis bolsillos. En mis bolsillos guardo palomas y un truco de magia con flores y cartas.

Podemos pedir, si quieres, un helado bajo la niebla. No, cantar no. Nunca se me dio bien eso de la voz con sonidos. Yo mejor me callo, o me marcho, trastoco las notas que te dicen que fui, y te recuerdo que soy.

Si vienes ahora... No vas a venir... Me da comunicando mi teléfono. No sé a donde me marché. Memoricé una a una las calles de Madrid y no sirvió de nada. No hay bosque más allá de esta ventana que mantiene tanto frío fuera de las paredes que me encierran.

Te dije que no me quedaría esperando si no buscabas el tesoro escondido de John Silver. No insistas, esta noche sólo era tu cuerpo, mañana será niebla, más niebla... Hasta que ya no esté.

6 comentarios:

en tierra de nadie dijo...

Tus historias breves me gustan casi más que tus poemas, que ya es decir.

Sigo disfrutando (te) y admirando (te)y aprendiendo de tus letras...

Me ha gustado mucho, mucho.

bss

Anónimo dijo...

Bueno, afortunadamente son objetos cotidianos en la descripción, por otra parte desasosegante con cierto lamento psicodélico. Negro sobre negro, noche sobre penumbra, silencios y claroscuros, vaivenes y pasos escondidos hacia ninguna baldosa en tu termo hogareño.

Por cierto que Silver nos donó el pájaro que ahora tengo está en mi cabeza. Ciento uno volaron a tu ventana y arrullan entre agua evaporada... La canción del verano azul y negro...¡Que azotea!, "Voy a saltar desde la Torre de Madrid..." ,¡Que días aquellos de la infancia!

Essstimulantesss aludosss en prosa y negro.

Lara dijo...

Ni un melocotón: eso me ha matado. Y las sábanas que se hicieron y era tu cuerpo. Pero el melocotón, ay. Y sí, tu brevedad fascinante. Besooooooo.

Microalgo dijo...

¿Que no canta, dice la niña? ¿Y esos más de siete mil puntos con la Plasteichon karaoke and the Wailers in the middle of?

Y con asma y tabaco. Vamos, que en campo abierto y con dos ventolines encima, la Berganza sería una Vergüenza, la Callas se Cal-laría y la Caballé daría su reino por un jaco en el que salir pitando por evitar la comparación.

Hi disho.

NáN dijo...

Bueno, yo es que lo veo como un poema, de verso largo o de líneas raras. Pero es un poema. Uno bueno. ¡Sí señora!

momo dijo...

Sólo quería darte un abrazo, pero eso si muyyyyyyy grande.
Y otro de Alba y otro más de la Suprhiya y mio.
Felisss navidasss