viernes, 16 de marzo de 2007

EL ENCUENTRO


Aquel día, aquella mañana en la que empecé a querer a Rebeca y a Miguel, aunque a él ya le quería de antes porque hacía feliz a la Niña Lara, y mi primo y Lo me abrigaron, como siempre, el corazón, supuse que sería una cuestión de imágenes eternas.

¿Quién iba a imaginar que tú las estabas guardando como un tesoro que, después, se señalará en algún mapa mítico? Gracias por compartir los recuerdos que nos son comunes.

Este poema, con vuestro permiso es para Rebeca.


En realidad, es sólo cuestión de mirar,
de dejarse las palabras en algún bolsillo
mientras imaginas que todo el tiempo,
detenido o en cambio constante,
se va encaramando a los surcos
de tus ojos,
de tus manos,
de tu casa.
Porque esta casa se convierte
en el vehículo de los sueños
y el olor a pan tostado,
a café recién hecho,
en el único recuerdo vívido.

En realidad,
si tú me dices que no miras
a la tierra, sino que buscas una sombra
que devuelva la luz a todos los espejos
yo no tendré que pellizcarme
para sentir que la vida es, precisamente,
tus pupilas y sus añoranzas.
Porque te he visto delimitar
la ausencia del mundo
porque te intuyo
desde las palabras que no dices.

No hay distancias.
La realidad y el deso,
y tus manos orillando la hierba húmeda,
y saberte ahí,
como en un encanto de historias,
y desarmar el puzzle
que nos crea circunspectos.

7 comentarios:

nán dijo...

¿Vale decir que me muerdo los dientes para no decir?
Que basta con sugerir que te veo, os veo, que leo y me complace.

Lara dijo...

¡Qué bien, qué bien, tanta hermosura!

Y digo yo, Carmen: habrá que colgar la foto donde tu primo se extiende tan largo es en el césped, ¿no?

(Y nos mata.)

Peter dijo...

Que gran día, la verdad. Gracias a todos por la magia.

Reb dijo...

Increíble.
En realidad, nunca te diré que no miro, (aunque puede que algunas veces tarde un poco más que los demás ;-)
Confieso que me he llevado una gran alegría (enorme), que todavía estoy asimilando lo que has escrito.
Es uno de los regalos más bonitos que me han hecho...
Me impresiona tu bondad, tu sensibilidad y tu fragilidad.
Ese día yo también empecé a quererte (silenciosamente)y te prometo no dejar nunca de hacerlo.

Anónimo dijo...

Siempre. Las semillas tienen su proceso; natural, inevitable, caen en fértil, reciben el agua necesaria y abundante de tus mares templados, dulces, el calor de tus miradas color otoño; y en primavera estallan en flor. Sin duda es muy bonito y emotivo.

Carmen Moreno dijo...

Quién sabe por qué, hay ángeles sobre Berlín que verifican nuestros pasos y nos señalan los caminos. Hay miradas que sospechas son infinitas en lo que miran, eso me pasó contigo, Reb.

Aquí, el océnao a sus pies.

Microalgo dijo...

Buf. Debió ser esa una reunión memorable.

Y, con las fotos, memorada.

Clorofílicos besotes a todos.