jueves, 26 de julio de 2007

JUSTO CUANDO EMPIECE A TENER FRÍO


Ven justo cuando empiece a tener frío.

Frío de suicidas que adolecen de pudor

y trepan por los vientres de las madres

que rasgan sus hímenes impolutos.

La ciudad es una maraña de pupilas

que suben las escaleras de mi barrio

y este barrio desdibuja a los hombres.

Todos somos, de repente, una punzada de frío

que provoca la sonrisa de un niño

que, desde el balcón,

duerme este agosto de techos y antenas.


Yo te abrazo justo cuando empieces a tener lluvia

lluvia de corazones pasados

de sueños desde un balcón que se abre

a cualquier vida que levanta la cabeza

y nos ve ahí plantados en mitad del universo

de este universo que hace fiesta

con tus excesos y mis manías

con los besos que vamos ocultándonos

hay un hombre con los párpados secos

de reír a destiempo

porque ese desfase horario es lo único que nos quedó

de aquel París que pintaron con arenas movedizas

y alguien engañó a tantos deseos que volvieron

con mariposas disecadas en la lengua


Justo cuando empiece a tener frío

y tú me lluevas de tedio

o cuando la lluvia nos crezca en estos pies que van haciendo un camino que nos marca el epicentro de esta vida que nos ronda a tantos, oculta en cualquier esquina de Madrid.


No conozco el camino de vuelta y no lo busco ya. Los océanos son tan insondables como las palabras que me van anclando, y oculta entre tus manos me siento ascender. Para abrir las alas, para no volar, ¿recuerdas? Para que las mañanas no rompan tu sueño, para que los alacranes sobrevivan en Groenlandia e inoculen su veneno de vida a los que han ido rellenando sus venas de hielo.


¿Qué haremos cuando el mundo nos parta en dos?

¿A dónde miraremos

cuando los ojos ya no quieran mirar?

Justo cuando empiece a tener frío,

no antes, no más tarde,

justo ahí, cuando te mire

y adivines que lloraría en tu ombligo,

debes saber que he ajustado mi melancolía

y la vida y las ganas de las que me muero

por morderte el sueño que te atrapa,

que prometo sujetar el cielo que tiembla

sobre tus miedos y mi torpeza

para que dibujes tu risa y me lleves en un bolsillo.

11 comentarios:

Microalgo dijo...

O un poco antes. Pero nunca después. Por favor, nunca después. Por favor.

laricp dijo...

Hola:
Desde Granada, Andalucía, España, mis saludos para ti y mi respeto.

Gracias y te felicito por tu blog y, de paso te mando un enlace al mío por si quieres echarle un vistazo.

Saludos: Cas_orla

Para ti, desde Granada:
http://laricp-desdegranada.blogspot.com/

Tus últimos días en Granada:
http://laricp-casorla.blogspot.com/

Reb dijo...

maravilloso

AROA dijo...

qu� bonito...

Peter dijo...

Empieza duro como un puñetazo en el estomago, sigue la sensación de algo extraño y corriente como un catarro en verano, para después conjuntamente animar el corazón y desarrollar una calma zen entre palabras que enhebran sentimientos como perlas en seda mediante manos de artífice experta.

Los que solo sabemos leer, solo podemos decir lo que sentimos al leer..

Anónimo dijo...

¿Y Esas gafas de ver en negro? Ese color del luto, que en Laponia o en Islandia destaca sobre el sol del día del hielo. Fai un sol... esta noche.

No hay verano en el asfalto. El agua de la lluvia es un géiser que calienta las suelas de las sandalias en tu KM O.

Pero bueno, la humedad no es nada bueno y como todo lo caliente se enfría, hasta helar las venas, si los cambios bruscos resfrían tu alma, tus versos, dale calor.


Un día alguien preguntó ¿Qué crees que es un poeta? Creo que la respuesta no cambia a lo largo de los siglos. Sí los cielos, pero no las lluvias.

Como siempre impresiona el dibujo.

NáN dijo...

El canto grande, porque no estamos para chiquilladas, ¿verdad?

Anónimo dijo...

¿Por qué siempre ese miedo? ¿Por qué no pisar firme en la realidad optimista y así trasnferir al futuro la seguridad de que éste presente será perpetuo?

El momento justo es ahora
Menchu

NáN dijo...

El momento siempre es "ahora", Menchu (no sé si es lícito, o de buen educación, que dialoguemos aquí cuando la dueña de la casa prece que no está). Pero creo que tú hablas de la vida. En la vida, no dudaría en aconsejarle eso, hasta la pesadez, a la que lo escribe.

Lo que me importa aquí es que es "jondo del bueno". Y eso está en otro espacio que (vaya lío) a muchos se nos solapa con el de la vida.

(También el poema está en ese "ahora", y le conviene que sea largo, porque en cuanto un texto pasa a ser "ayer", se desintegra).

Así que termino con mi optimismo: celebro este poema y le pongo tres asteriscos (solo uno de cada diez libros tiene poema marcado con tres).

Carmen Moreno dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Entraré en la discusión que plantea Menchu. Hay una cierta tendencia en relacionar directísimamente lo que escribo con lo que soy. Claro, no se puede disgregar al 100%, pero tampoco asimilar en el mismo porcentaje.

Este canto habla del AHORA con un tono vitalista, pero con una mirada realista porque es como soy. Yo no soy una persona optimista, pero tampoco pesimista. Veo lo que me rodea y me enfrento. De ese enfrentamiento nace lo que escribo, si no lo hiciera no podría escribir. El artista (persona con ganas de crear) no acepta, y no piensa que todo se vaya a arreglar con un toque de varita mágica. Tampoco piensa que el mundo se vaya a desintegrar porque en Irak sigan matando niños. Cree que eso puede cambiar, pero sólo si actuamos, sólo si nos negamos a volver la cabeza.
La intercesión de dios es dudosa, la del ser humano nefasta. Seamos realistas: hay que jugarse el cuello para cambiar el mundo. Yo creo que podemos, pero también creo que no se hará solo.
Nano tiene razón, él siempre intenta hablarme de la vida en la vida y sé que él me conoce y está seguro de que yo vivo. Otra cosa es que me enfrente de continuo con la realidad que me rodea, por eso, mi melancolía.
Este poema, en cambio, no habla de mí, sino de la gente que veo en mi barrio. No siempre el escritor es lo que escribe.

Anónimo dijo...

Ellos viven en negro y piensan en blanco, nosotros vivimos en blanco y pensamos en negro.

Que punto de vista más diferente de quienes nos llegan, y que pronto se adaptan los que llegan a nuestro pensamiento. Es como si les embadurnáramos con la carbonilla de la máquina de nuestro progreso (si es que a esto que disfrutamos se le puede llamar así).

Para colmo lavamos nuestras conciencias con monedas ya manoseadas, actos sobados de tanto uso, profesionalizados de tanto análisis.

Verdaderamente un asco.
Pero mañana saldrá el sol, incluso para los otros.