martes, 5 de febrero de 2008

MÁS

¿Cómo puede ser que no llege el mar?

¿Cómo es posible que me estés llenando
el corazón de adivinanzas?

¿Cómo lo has hecho?

¿Cómo me citaste en ningún lugar y te encontré?

Tanto, tanto tiempo
para que me vayan conociendo
los impactos de los ojos.

Todos los pasos que me busquen,
y los raíles
y las nubes que cubren el cielo
...

Un estruendo mágico y vacío
de silencios, de charcos,
de más...

6 comentarios:

Lara dijo...

El hueco de agua que veo en estas palabras, un poco temblorosas, empieza a resultarme más mágico, más entero, tan tuyo y tan agua.

Carmen Moreno dijo...

¿Te acuerdas de lo que hablábamos ayer, Niña Lara? Recogemos el agua, la sal y todas las mareas y las convertimos en lo que queramos, por ejemplo, en nosotras.

NáN dijo...

Como la copa de un pino romano, que son más frondosos.

en tierra de nadie dijo...

El alma busca caminos más allá de las palabras.

Hay silencios que sirven para construir
y sólo las dudas nos ayudan a crecer.

bss

Anónimo dijo...

Otra raiz profundamente clavada
otro beso de la naturaleza humana
otra excusa para amar la poesía.

Otra letra caída del mar de tu cielo
donde tu nube condensada con sal
alberga manos y pies cansados

Azules y luces del rectángulo que nos separa,
unidos en químicas complejas
que se funden en negro y silencio cuando lo cierro.

A veces creo que vas a salir a recitar
rompiendo el papel de la pantalla.

Lo soñé mientras dormía,
en el circo de las ilusiones,
entre fantomas y malabares.

Grande poeta. Mi(s) respeto(s)

carmen moreno dijo...

Primo, nunca he visto un pino romano. Habrá que ir también a Roma, después de Venecia, eso sí.

Etdn, el alma siempre anda buscando, ciertamente. Los silencios son parte del misterio.

Anónimo(s), gracias por el poema, por la grandeza que me otorgas y yo sé que no poseo.