jueves, 3 de abril de 2008

HUMANO



Yo sé que no me sientes como un ser humano. Sé que me arde la tarde porque el centro de mi universo es el reverso de los pantalones. Recorro las manos que cantan las batallas en las que no estoy.

Soy humano aunque te olvides del dolor que se instala en mi aliento. El mundo me aconseja dejar las costillas a la puerta de la casa. Yo escupo sangre a la cara de quien me alecciona sobre los charcos.

Me desconcierto cuando me dices que ya no existo porque los espejos no me reflejan, pero el aire me pesa como siempre en las ganas de reír. Me rasgo la camisa y me inserto en tu piernas. Cierro los ojos y me echo a dormir.

Humano he vivido. Mezclo el placer con el deseo y salen víboras de agua podrida. Sopeso el tiempo que me queda para deshacerme en pedazos...

12 comentarios:

Juanjo Merapalabra dijo...

gracias por ser poeta y fabricar esas imágenes para nosotros.

Anónimo dijo...

Tienes aliento.
Tienes el aliento.
Vive y empuja con tu tenacidad.

Puedes respirar. Esto no es un baile de vampiros aunque la sangre de las comisuras puedan engañar a quien mira mal.

Desde muy adentro, aliento (s)

Camille Stein dijo...

Sopeso el tiempo que me queda para deshacerme en pedazos...Un final precioso para un texto excelente.
Un beso.

winsta dijo...

Leo. Releo.
Es poesía.
Excelente. Como dice Camille.

carmen moreno dijo...

Juanjo, Anónimo(s), Camille, Winsta, gracias.

Arwen dijo...

Y seguro que te ha salido así, sin más, mientras te cepillabas los dientes o mientras mirabas el techo, no?...
Eres grande, niña

Zololkis dijo...
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NáN dijo...

Que salga la rabia, que ya la clasificaremos más adelante por colores.

Besos

en tierra de nadie dijo...

Fieramente humanos, dijo el poeta.

De la rabia, del dolor, del sentimiento sale la poesía. Convertirlo en belleza es la magia de la literatura.

Espero que sea sólo eso, literatura.

No te hundas, ahora que yo empiezo a ver la luz. Y tú tienes mucho que ver en ello.

besos

carmen moreno dijo...

Dama Arwen, yo cada vez me siento más pequeñita.

Nán, la rabia...

Etdn, donde acaba la literatura empiezo yo.

Microalgo dijo...

No, no se hunda, Dama de Góndal.

Un ser tan terraqueo costero mairno como yo (de todo menos etéreo, le dija alguna vez a alguien querido) sólo le puede ofrecer comida (de la que se come o de la que se oye o de la que se ve, pero comida) y calorcito. No basta, ya, pero hay quien ni eso tiene.

No le pido que se conforme, sino que lo mire desde otro ángulo. Y entonces, y sólo entonces, decida.

carmen moreno dijo...

Don Micro, su calorcito me ha hecho seguir muchas veces adelante. Usted sabe que no me rindo, eso jamás. También sabe que sin usted nada sería lo mismo.