jueves, 15 de mayo de 2008

FILÓLOGA Y ASMÁTICA


Desde hace mucho tiempo estoy harta de mi trabajo. En realidad, comencé a trabajar en esta empresa cuando tenía 18 años y, ahora, tengo 34. Sí, sí, les salen las cuentas: llevo 16 años trabajando en la misma empresa. Desde el principio no me gusta lo que hago. De hecho, nada tiene que ver lo que hago con lo que soy.

Hace unos años decidí que ya no aguantaba más, así que empecé a moverme para dejar la empresa familiar. Empecé a mirar ofertas de trabajo que, viviendo en Cádiz que tiene el dudoso privilegio de ser la ciudad de Europa con más paro, no se puede decir que las páginas de los periódicos estuviesen saturadas de éstas rarezas, cada día más exóticas por estos lares.

Deben ponerse en la situación antes de juzgarme: 26 años, 8 trabajando en la misma empresa con MI PADRE y MI HERMANO MAYOR (da miedo, ¿eh?). Ahora, podemos continuar.

Una mañana, cuando me habían echado la enésima bronca de padre a hija y, después de soportarla de empleada a jefe, me dije que ya no podía más, así que recordé un anuncio precioso que vi en la tele que decía algo así como que en el ejército podías pasártelo pipa y, encima, ganar dinero. Vale, yo no me lo creí, pero me pareció la última salida, la única, así que llamé. Lo cierto es que me cogió el teléfono un militar (no diré el rango porque no se lo pregunté) muy simpático:

-Buenos días.
-Buenos días. Llamo para informarme sobre qué debo hacer para incorporarme al ejército.
- ¿Tiene usted alguna enfermedad grave?
-Soy asmática.
-Ufff... Esa es una enfermedad que le imposibilita para pertener al ejército, señorita. Hablamos de algo muy serio. La única opción es que usted fuera licenciada y pudiera entrar en oficina.
-Sí, sí, soy licenciada.
-Aha, ¿en qué?
-Soy Licenciada en Filología Hispánica.
-Mmm... Verá, es que... en realidad... ésa es la única licenciatura que no sirve para nada en el ejército.
-Ya. Bueno, ni en la vida real, no se crea. Muchas gracias, de todas formas.
-No hay de qué.

En fin, que fue así como me enteré de que padezco dos enfermedades bastante graves:
1.-soy asmática desde los cinco años a consecuencia de un sarampión que se complicó con una neumonía que casi me costó la vida y tres meses de hospitalización y lectura de Hanna Barbera.
2.-soy Licenciada en Filología Hispánica.

Para la primera hay medicación que me mantiene estable, pero ¿y para la segunda? ¿Qué demonios hago para mejorar de mi segunda dolencia?

23 comentarios:

winsta dijo...

¡Me encanta!
¡Cómo me he reído!
El título me parece genial, pero mucho más la charla con el "reclutador".
:-)
Divertidísimo.
La primera dolencia la tienes controlada y a la segunda déjala que crezca. Eres escritora.
Un abrazo.

Soboro dijo...

Carmen, yo también comparto tu segunda enfermedad.
A mis 32 años la sufro, pero no en silencio.
yo opté por enseñar español a extranjeros en Barcelona y en Sevilla, pero casi siempre sin contrato. Mal pagada y mal cuidada, me dedico a estudiar las oposiciones para profesora de secundaria de nuestra especialidad, y esta es ya la tercera vez.
En julio veré si la enfermedad me ha servido para algo provechoso o si, en cambio, no ha hecho más que complicarme mi vida.
Te muestro mi solidaridad entre enfermas, por cierto, yo también pensé lo del ejército, pero no me veía matando ni a una mosca.
Besos

Juanjo Merapalabra dijo...

No sabes como me alegra que ser filólogo no valga para el ejército. En fin, tal vez un poema no mate a nadie y los discursos de los generales se los escriban ellos mismos, no me extraña, a punta de pistola es fácil convencer.

Pero aún así que tengan cuidado, alguien debió decir algo así como que la palabra era un arma cargada de futuro, y eso borraría el ejército del mapa.

¿se nota que también soy de los enfermos crónicos?

Microalgo dijo...

No, si lo de eliminar las humanidades de los planes de estudio fue cosa del Ministerio de Sanidad, está claro.

No me la imagino en el castrense entrenamiento de la lucha cuerpo a cuerpo, mientras simula que degolla por la espalda a un vigía despistado mientras le recita

"Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flores..."


No se obceque, Dama. Yo soy la prueba viviente de que tiene que haber gente pa tó. Así que hasta filólogos, tiene que haber. Fíjese.

Camille Stein dijo...

creo que el concepto de enfermedad en el ámbito del ejército es muy restrictivo... yo no lo consideraría como una dolencia, más bien me sentiría aliviado de tener una perfecta excusa para descartar esa opción de mis posibles ocupaciones

un beso

en tierra de nadie dijo...

Entiendo que la dolencia física la sufras a tu pesar.

Pero la otra ¿también la sufres?

Tengo mis dudas.

Creo que, en el fondo, estás un poquito orgullosa. Porque, en el fondo, no querías entrar en el Ejército. Porque es sinónimo, en estos tiempos, de rebeldía y resistencia. Estudiar algo sabiendo que no sirve para nada. ¿Hay algo más poético que eso?

Esa carrera fue una elección, una vocación. Y quisiera creer que, en el fondo, te gusta llevar esa bandera, como una cicatriz fea que simboliza que se ha sobrevivido y que forma parte de la propia piel.

Quisiera creer que en realidad no quieres curarte de tan bendita falsa dolencia.

besazo

(del asma curate, del "amor a las palabras" no, por favor)

Carmen dijo...

Winsta, a mí me encanta que te hayas reído.

Soboro, tú tranquila, verás como tiene recompensa y te sentirás una "chica con suerte" por tener esa enfermedad.

Juanjo, la palabra es un arma cargada más bien de pasado. Al paso que vamos, digo.

Don Micro, yo sí me imaginaba en el castrense entrenamiento, lo que no me imaginaba era obedenciendo sin más, sin preguntar... ¿se imagina? No, no, a mí me prohíben preguntar y reviento.

Camille, lo cierto es que a mí también me alegra ahora haber sido rechazada entonces.

Etdn, nunca fue mi vocación. Yo entré en Filología porque fui la única de los tres (somos tres hermano) a la que no le dieron la opción de estudiar afuera. Si me hubieran dejado irme jamás hubiera estudiado Filología Hispánica. Pero... le pregunté a mi mejor amiga que iba a hacer ella (nada de lo que se ofertaba en Cádiz me gustaba) y me dijo Filología y pensé: bueno, al menos, conoceré a alguien. De ahí, que diría la Dama Flavia.

Microalgo dijo...

¿Y qué le habría gustado hacer, si hubiera podido elegir? ¿O era irse por irse (ejjem)?

(A veces hay necesidad de marcharse).

Soltarlo todo y largarse:
qué maravilla...


(Eso cantaba Silvio Rodríguez).

Y ya me la imagino en el cuartel, ganándose un arresto de quince días al responder el grito del sargento:

- ¡¡¡Patria o Muerte!!!

Con un susurrado

- Pero... ¿Hoy no había macarrones?

Carmen dijo...

jajajajajaj, Don Micro. Macarrones, macarrones... Yo preguntaría: "¿quién es patria?" porque lo de la muerte como que no. Quite, quite.

Yo quería estudiar ciencias políticas. ¿Me imagina? Pues sí, eso era lo que yo quería estudiar. Aaaaayyyy. Ahora, no cambio por nada la Filología, eso es verdad.

zöe dijo...

Y a mí, ¿por qué no me avisó nadie?

Anónimo dijo...

Querida Carmen:

Con tu relato se me va la mente a un paralelismo. La felicidad (tomada como ausencia de pesadumbre) solo comienza a vislumbrarse cuando nos aceptamos como somos (nosotros y nuestras circunstancias), aunque probablemente las ligaduras son el peor enemigo de la satisfacción (si es que en algo se parece a la felicidad).

No obstante la inevitabilidad, hay seres humanos que consiguen sacar un poco de placer de cada pequeña ocupación y cuanto más se subdividen los grupos de actividad más satisfacciones (tomado de un ficticio libro de autoayuda: Como ser feliz jodiendo a tu jefe).

¿Es eso conformismo?

¿Podemos ser inconformistas en el engranaje diario (trabajo, dinero, vida)?

Escribo y digo, protesto y jodo ¿y qué?. Al cabo del tiempo nos damos cuenta de que no somos marqueses y apechugamos entre lágrimas.

Pero bueno, creo que tienes suerte: "Eres tu misma las 24 horas". ¿Será poco y necesitas días saturnales?. Tus ocupaciones son a tiempos parciales. ¿Qué más da? Siempre y cuando haya parcialidades para todo lo que te guste.

Por cierto hay climas mejores para tus bronquiolos, pero te echaríamos de meno(s).

aroa dijo...

pues venirte pa madrid!!!!
contraproducente para la primera, pero ya pasa la primavera...
sin embargo aquí hay mucha dolencia como la segunda tuya... podemos compartir experiencias, montar una asociación...
besos carmeeeen!!!
(ven)

Mega dijo...

Yo estudié Periodismo y no contenta con la inutilidad de la carrera, cursé luego filología hispánica. ;-)

Tiene razón ETDN: deberías sentirte orgullosa.

Saludos cordiales,

The Mac dijo...

Anónimo(s), claro, intento ser yo misma siempre, claro. La suma de los tiempos parciales conforman el tiempo total. No lo pierda de vista.

Aroa, ya mismo estamos allí. Montamos un club y lo que haga falta. Se lo diremos al novio de la Muchacha, aunque éste no es filólogo. Aaaayyyy... Nobody is perfect.

Mega, me siento orgullosa de haber terminado la carrera, por supuesto, pero siempre he creído que esto es como lo de nacer en un sitio. ¿Cuánto hay de casualidad? Me gusta ser de Cádiz, pero sin exageraciones. Soy más oceánica, soy más de Literatura. ¿Entiende el paralelismo?

carmen moreno dijo...

Ufff, es que estoy en el ordenador de mi hermano,pero The Mac soy yo, sólo que con su nik

Mega dijo...

Es que yo creo que aunque no le gustara demasiado la carrera, salió ganando... (en el sentido de que seguramente le sirviera para ser una mejor poeta, con una formación más sólida que en el momento previo a sus estudios, aun cuando ahora no sepamos valorarlo).

Eso sí: no es una carrera para hacerse rico. En esto estamos de acuerdo...

carmen moreno dijo...

Dama Mega, decía Dámaso Alonso que lo único que no debería ser, bajo ningún concepto, un poeta es filólogo.

carmen moreno dijo...

Zoe, yo creo que no la avisaron porque no sabían cómo librarse de mí.

NáN dijo...

¡No te conocía en esta faceta! Divertidísimo (aunque maldita la gracia que te haga).

¡Este ejército español! Yo he visto películas muy bonitas en las que los filólogos dan clases a los marines y se hacen amigos y triunfan todos.

¿Has probado con el ejército americano?

Aquí andamos en otra onda. Mauro Entrialgo puso un chiste en Público de algo que le pasó realmente a su primo. Empezaban a llegar aparatos americanos y un sargento dijo, "aunque está en inglés es fácil, donde pone "on" pensar que es "encender", recordad "onde está encendido". El primo le dijo: "Mi sargento, ¿y si nos confundimos pensando que "on" significa "onde está apagado".
El primero, real, fue arrestado realmente por crear confusión.

Así que tú, ¿qué pretendes al querer acompañar a los valientes en carrera monte arriba, jadeando y llenándolos de confusión?

carmen moreno dijo...

jajaja, Primo, me has pillado. Me paga el ejército enemigo.

Fátima Vila dijo...

jajajaja...
la cetirizina no da sueño?
el sueño no nos hace felices?
y más indolentes???
jajaja... muy buena tu entrada
yo tb licenciada sin futuro
y tb asmática...

Fátima Vila dijo...

jajajaja
muy bueno...
pero la cetirizina no da sueño?
y el sueño no nos hace felices e indolentes?
yo tb estudié un carrera. si no inutil, fraudulenta, y tb tengo asma!!!
Un besote guapa y como dice la de abajo, tú a escribir!

Fátima Vila dijo...

coñi que si que se guardan
ya te digo, la reina de las versiones!!!
más besos

... que torpe... glups