jueves, 26 de junio de 2008

ALTEREGO II

Finalmente, pude quedar con mi Alterego. Hice un hueco en mi apretadísima agenda de los últimos tiempos y quedamos a tomar café en una terraza de Princesa (vale, estábamos en la Avenida de Cádiz, pero yo mentalmente estaba en Princesa, que es de los sitios más bonitos del mundo). Pedí un café con hielo porque está haciendo mucho calor y él se pidió un whisky solo porque es muy duro.

-Bueno... -comencé a decir.

No pude continuar porque mi Alterego se echó a llorar. Me quedé un poco extrañada y un mucho sorprendida. Le extendí una servilleta del bar que ponía en el margen inferior "Gracias por su visita" y él se sonó la nariz. Imaginé a todos sus mocos siendo agradecidos por las partículas de celulosa que conformaban su improvisado pañuelo. Mantuve silencio, mientras jugueteaba con mis dedos sobre la mesa.

-Es que no me quieren -consiguió balbucear.
-¿Quién no te quiere? -pregunté yo, intentando consolarle.
-Nadie -dijo hipando.
-Hombre, no creo que eso sea cierto.
-¿Cómo me llamo? ¿Eh? ¿Cómo?

Entonces me di cuenta de que, realmente, no tenía ni idea de cómo se llamaba mi Alterego, aunque llevaba toda la vida conmigo. Recordé a un científico, Don Micro, que una vez me confesó que el suyo se llamaba Hugo y era un salido. Yo no sólo no sabía su nombre, sino que ni siquiera podía sospechar a qué se dedicaba mi Alterego. Me encongí de hombros una vez más ante mi Alterego.

-¿Ves? Toda la vida juntos y no tienes ni idea. Me llamo Marcial Hammet.
-Anda, como el cabrero del pueblo de mi abuelo y el novelista -fue lo único inteligente que pude decir, y, sinceramente, de inteligente no tenía demasiado.
-Oh, dios, eres tan insensible -gritó mientras tiraba la silla, la mesa, las bebidas, al camarero que llevaba en la bandeja dos gintonics llenos a buches, un refresco de limón, don tintos de verano, cinco cervezas, tres mojitos, un martini seco y cinco bolsas de patatas, sostenido todo con la mano izquierda.

Desde entonces, no le he vuelto a ver. He probado a llamarle, le he escrito varios mails, pero nada, no sé qué hacer, me tiene preocupada. Esta tarde pasaré por su casa, a ver si le pillo allí.

12 comentarios:

NáN dijo...

Se te derrumba muy pronto. No puede ser verdad. ¡ojo, me suena a truco-trampa!

La gente gana a tu narradora por el corazón: no quiere hacer daño a nadie y así le va. Un día la abofetean y tres días después se precipita a pasarle servilletas a su verdugo llorica.

La puede el corazón, a tu narradora. Dile que no se puede ir por la vida así, ¡tan de buena gente!

carmen moreno dijo...

Yo creo, Primo, que lo que no quiere es dejarme hablar. Me he dado cuenta de que cada vez que le voy a argumentar algo sale despavorido.
También creo que, al fin, le he pillado.

Microalgo dijo...

Po claro. El análisis de Maese Nán es diáfano. No se puede hacer siempre lo que los demás quieren que hagamos, porque entonces no vivimos. A LA PORRA.

¿Qué le apetece?

PO ESO!!!

Y bueno, ese pequeño Hugo... Salido... es una palabra un poco fea. Picaroncete, es el hugo.

Picaroncete.

Huy. Las letras de verificación de entrada anti-spam que me ha tocad oescribir son H R T K K.

Acrónimo de Harte Caca.

¿Será una señal del cielo?

Mega dijo...

¿Pero acaso tu alter ego no se llama Alterego? ¡Con lo bonito que es! Suena tan bien como Álvaro, Alejo o Arturo o qué sé yo.

En fin, al menos sabes dónde vive, que no es poco.

A lo mejor anda falto de atenciones... Conversar le sentará bien. Seguro. ;-)

Camille Stein dijo...

prueba con Nick Charles, el protagonista de 'El hombre delgado', es un sabueso estupendo y seguro que tiene pistas fiables de Mr. Hammett...

cuando aparecen estos egos alternativos siempre tienden a montar el numerito... los míos llevan una buena temporada de encierro... me temo lo peor :)

un beso

Anónimo dijo...

Peazo alter, un pelín histriónico. Tu dale caña que le va la marcha fijo.

Echaba de menos ese tecleo vivo y picarón. M'alegro mu(s)ho.

Anónimo dijo...

Me han encantado los dos relatos de tu Alterego. Muy buenos, de verdad. Y, por si fuera poco, me han hecho sonreir, aunque esté sola... o quizá no? Voy a ver si está por aquí... mi alterego.
Malu Olivares

carmen moreno dijo...

Don Micro, es que mi primo es muy certero. Vigile a Hugo que ayer casi nos estrellamos porque a él le dio por dirigirle la mirada hacia las piernas de siete rubias mientras conducía.

Mega, me temo que mi alterego juega al despiste. Yo también creo que se llama simplemente Alterego.

Camille, cuidese, sí, cuidese, que cuando salen...

(S), histriónico e histérico diría yo.

Malu nunca estamos solos. Ahora usted está con nosotros, y su otroyo estará por ahí, seguro.

zöe dijo...

Yo estoy con su alter ego, que no me le hace usted ni puñetero caso, y el probe, claro, mesedeprimemortalmentehablando. Y claro, cuando el probe puede hablar con usted, se le agolpinan las palabruelas en la boca, se le nudea la garganta, e hipa... Y asín no se pué muhé, que tié usté que pará el ritmo vitá y de escushá ar señó Arterego suyo de una vé.
He disho (o disío)

estnoM dijo...

Pelín zumbao el Marcial... yo creo que va a ser el amó.

Microalgo dijo...

Lo más probable.

En fin (suspirillo).

carmen moreno dijo...

Zoe, cómo me conoce. Ni que viviera conmigo, pardiez...

Estnom, vaya usted a saber. O el plato de fabada, nu se sabe.

Don Micro, deje usted de suspirar como si fuera el primo de la Gautier o como quiera que se escriba que no tengo gana de cerciorarme o acertiocerarme.