martes, 24 de junio de 2008

ALTEREGO

Ayer tuve una charla con mi Alterego, de esas intensas y que te dejan un regusto extraño, sobre la necesidad acuciante que debe crecerme en alguno de los poros de mis miembros o miembras.

-Psch, psch -quise llamarme la atención-. ¡Ey!
-¿Es a mí? -pregunté extrañada.
-¿Cuántos Alteregos más ves en esta habitación?

Ese tipo d preguntas siempre me ponen nerviosa porque tengo la sensación de que si digo un número muy alto parecerá que tengo un problema de personalidad múltiple, pero si contesto "ninguno más" dará la sensación de que tengo un mundo interior muy pobre.

-No sé -fue lo único que se me ocurrió.
-No bajes los ojos, mírame.

Claro, ante tal demostración de autoridad, no me quedó más remedio que clavar mis ojos en los suyos.

-¿Cuánto tiempo piensas seguir así?

Sólo pude encogerme de hombros. Igual que cuando las monjas me descubrían allanando la zona que fue casa de cuna, en la que murieron muchos niños en la explosión de Cádiz, y en la que se amontonaban trajes de majoretes raídos por la podredumbre.

-¿No decías que necesitabas tiempo?
-Sí -respondí tímadamente-, pero...

No pude continuar porque mi Alterego me cruzó la cara de una bofetada.

-No me seas maricona.
-Tarde -musité con una lagrimita prendida de las pestañas.
-¿Cómo?
-Lo de maricona, digo.
-Bah. Si me entero de que has vuelto a las andadas y no te tomas tiempo... Mañana vendré a tomar café contigo y a que me cuentes qué has decidido.
-¿Te importa que lo dejemos para la semana que viene? Es que ésta la tengo fatal de tiempo.

Pero mi Alterego ya no me escuchaba. Se dio la vuelta y desapareció. A ver si mañana le hago un hueco porque, a lo que se ve, tiene muy malas pulgas.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por regalar una sonrisa

Geniales ambo(s)

aroa dijo...

qué majete tu alterego! la verdad que hacen mucha compaña... eh? suelen hablar bajito, pero un día ya te dan la voz más alta y no te queda otra que escucharles como nos echan en cara lo que somos y lo que no somos... y ahí en medio nos, con cara de pez, diciendo: es a mí? pero a mí , a mí?

Microalgo dijo...

Talking to me?
Talking to me?

¿Es heterónima, su alter ego? ¿No es altera ega?

Plántele cara, por otra parte, si procede. Es agresiva, es cierto, pero Usted no lo es menos (que la conozco y la he visto jugar al júrgo).

Y bueno. Esta noche fiesta brasileña. Con todos los arreos. No me fallen o no respondo de Victoria la Australiana.

Chica dura ella, oh, sí.

estnoM dijo...

¿Cómo será eso de abofetearse una misma?
¿Y hacerse cosquillas a sí mismo?
Imposible, creo.
(Me gusta lo que escribe, mucho)

Arwen dijo...

Cielo Santo!! A mí también me sorprendieron las monjas en el sótano de la Institución, en ese cuarto que usted describe con armarios grandísimos llenos de trajes de majorettes y de restos de viejas cunas!!!!
Llamaron a mis padres y todo y me expulsaron de colegio durante una semana... un disgusto, vamos...

Camille Stein dijo...

yo suelo contestar un número que considero razonable, entre tres y cuatro, procuro quedarme a media distancia entre lo múltiple y la pobreza absoluta... con tres o cuatro se convive todavía bastante bien :)

un beso

winsta dijo...

Hoy me vuelvo a ir de aquí con una amplia sonrisa.
Genial ese diálogo.
Besos.

carmen moreno dijo...

(s), gracias.

Aroa, mi alterego suele hablar muy alto, pero yo tarareo más alto aún.

Don Micro, lo que vio usted el domingo de mis capacidades futbolísticas no son nada con la habilidad de igualar gintonics a buches. Ya se lo enseñaré algún día.

Estnom, claro que es posible hacerse cosquillas a sí misma. Jajajaja, para, para.

Arwen, a mí me castigaban de 5 a 6, el castigo más popular en nuestro colegio que lo fue, Institución Generalísimo Franco.

Camille, creo que lo suyo es lo más inteligente.

Winsta, me alegro de que haya sonreído usted. Algún día, le digo a mi alterego que vaya a verla, verá como asusta.

en tierra de nadie dijo...

Lo malo de los alter ego es que, a menudo, se parecen tanto a nosotros mismos que es difícil llevarles la contraria.

jaja, lo de altera ega me gusta, aunque suena fatal, la verdad.

¿Fiesta brasileña? Qué envidia...(por cierto: quiero una fiesta temática cada día del 22 al 28 de julio, ejem, ya podéis irlo pensando...)

¿Victoria la Australiana? Cuenta, cuenta, señor Microalgo.
¿Chicas duras? ¿pero existen? ( a no ser que sean culturistas, que entonces no hay duda sobre sus músculos...) Perdón, pero es que deliro ya a estas horas.

besote para ti y todas tus alteras egas

Microalgo dijo...

Cuente con ello, ETDN. Se va Usted a jartar.

Coñas aparte (no te lo he dicho en directo por que nos hemos cruzado por casa unos minutos los últimos días.. qué agenda tienes ,hija, qué agenda), me parece un post genial.

Todos tenemos un pequeño loco dentro (véase aquello del ginger ale apocalíptico). El mío se llama Hugo, y es el que me obliga (en serio, me obliga) a mirar los escotes escotados y las piernas perneadas de las niñas, introduce en mi casta cabeza las más abyectas fantasías, le gusta el júrgol, le llama maricón al árbitro y se pide otra copa.

No reniego de él, sin embargo. Porque, como el tal Tarrés que cantaba Serrat, sin él el mundo pierde sal y se sumerge en una corrección política la mar de aburrida. De vez en cuando hay que.

Victoria está afilando un machete aborigen austral. Quiere sangre, creo.

(Ya la conocerá, ETDN... pregúntele a Peter, que tuvo alguna experiencia directa con ella). (No, no TAN directa).

Soboro dijo...

Pues creo que tu alterego tiene razón y te está animando a actuar. Ya sabes que dicen: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" y "a quien madruga Dios le ayuda".
Algo para reflexionar.
Un beso.

Mega dijo...

No estaría de más que aprovecharas la ocasión para interrogar a tu alterego como se merece, esto es, con bofetada de vuelta. (Al menos, te desahogas...)

;-)

carmen moreno dijo...

Etdn, Victoria es albaceteña, pero dura, dura. Psch, a mí me rompió una uña este domingo jugando al fútbol en la playa. La vida del poeta, ya se sabe...

Don Micro, al fin ayer coincidimos y tó... Y esta noche más.

Soboro, es que mi alterego es muy persuasivo, así que tendré que hacerlo, aunque todo lo que él pueda decirme ya me lo he dicho yo.

Mega, es que mi alterego es más grande que yo y me puede, snif.

NáN dijo...

¡joder qué bueno, Prima!