martes, 17 de marzo de 2009

LOS DOS MADRIZ-ES

Debo reconocer que Madrid me fascina. Desde que ando por aquí no ha pasado un sólo día en el que no escuche, al entrar en el metro, música clásica, boleros, rancheras, alguna de Sabina o el "típico acordeón rumano". Pero, si hay algo que me gusta de Madrid es la biodiversidad. Es aquí donde se hace más cierto aquello de que los extremos se tocan. Hace dos semanas escuché en el mismo día dos conversaciones diametralmente opuestas.

CONVERSACIÓN 1

Mire, a mí me da igual. Yo lo que quiero es trabajar. He agotado el paro y no quiero volver a Ecuador. Tengo una hija de 18 meses y si me tengo que ir a Valencia a construir el AVE pues me voy. No, no le llamé porque ya el banco no me adelanta ninguna factura y no quiero seguir cargándome de deudas. Estoy desesperado. Hago lo que sea, señor. Mi hija es española y no queremos irnos. Mi mujer también está buscando trabajo, pero... No hay nada de nada. Lo sé, lo sé. Bueno, téngame en cuenta, por favor y cualquier cosa, me avisa.


CONVERSACIÓN 2

¿Has estado en Cibeles? Buah. Yo me senté el stand de Margaret Astor y qué pasado, chica. Y me dieron como cuatro revistas gratis y una visera de Elle y también un pareo. Vamos, a la playa no me lo llevo porque está escrito el nombre de la revista, pero para estar por casa, así, tú sabes, en plan relax y tal, pues, la verdad, es que es fascinante, ¿no crees? Uy, lo de tu abuela sí que es una pasada. Mándala a la playa, o de crucero porque es normal que ella se estrese si se le ha ido la chica del hogar. Vamos, yo no quiero ni imaginarme que se vaya Rosita de casa. Uf, mi madre jamás podría llevar la casa ella sola porque somos muchos. Papá, vale, no cuenta porque siempre está trabajando, pero es que, además, somos mamá y yo. ¿Te imaginas? Quita, quita, calla, que nada más pensarlo me pongo nerviosa. Pues ya te digo, Margaret Astor... Lo que ocurre es que no tenía tiempo para todo porque, imagina, todos por allí, viendo las colecciones del invierno que viene, y aprendiendo de las modelos. Vamos, todo el día una paliza... No sé cómo aguanté...

Llegados a ese punto me tuve que bajar del autobús, así que no sé cómo continuó la conversación, pero espero que Rosita siga sirviendo como dios manda a esa chica tan estresada, llena de dudas y compromisos (al menos con Margaret Astor).

Esto es Madrid, ¿no les parece magnético?

A mí, sí.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto, en las grandes ciudades y cada vez más hay una mezcla increíble, pero saber contarlo como lo haces tú tiene su mérito.

Me he reído mogollón con: "Vamos, a la playa no me lo llevo porque está escrito el nombre de la revista, pero para estar por casa, así, tú sabes, en plan relax y tal, pues, la verdad, es que es fascinante, ¿no crees?."
Jajaja.

Cuantísimos días sin leerte.
Besos.

M. Domínguez Senra dijo...

Ja, ja, eso es un crónica abigarrada y lo demás son tonterías. Pienso que Madrid es un buen sitio donde ir a tomar rumbo o perderse entre la gente, mezclarse, y donde abrir los sentidos a todas las "especies" humanas.
Creo que en el metro de Madrid también hay cobertura y la fauna y flora es ligeramente distinta.
Bien dicho.

M. Domínguez Senra dijo...

2 comentarios a las 17:40:00 en punto. ¿Vés lo que consigue acrisolar Madriz?

Gemma dijo...

Da un poco de pánico que los extremos sean tan dispares, ¿no te parece?

Ojalá todos los padres de niños de 18 meses encuentren trabajo, sea en el AVE de Valencia, sea en la misma capital.

Un abrazo

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Carmen,

Cuando empecé a leer tu artículo me entraron ganas de coger el AVE e irme a Madrid, ciudad que me encanta, pero, cuando seguí leyendo las conversaciones que nos transmites, me di cuenta de que ya no era urgente ir a Madrid: tú, con esa forma de escribir que tienes, nos trasladas a Madrid, como por arte de magia, con más rapidez de la que tiene el AVE.
Felicidades,

Un beso,

Antonio

NáN dijo...

Lo extraordinario y democrático es que esa pijas van en autobús.

carmen moreno dijo...

Winsta, espero empezar a ser más constante de nuevo con el blog.

Aaoiue, yo vine a encontrar rumbo, no sé si lo he encontrado, pero te aseguro que me río mucho.

Mega, ojalá, pero está complicada la cosa para todos.

Antonio, no se deje influir, hombre, véngase, véngase.

Primo, a mí también me extrañó, pero luego me di cuenta de que hay autobuses de la marca Mercedes. Eso lo explicaría todo

Anónimo dijo...

"Magnético" no es el adjetivo que yo le pondría.

Histérico, tal vez...

viajera en el tiempo dijo...

Teno la misma sensación con Madrid. Cada vez que paseo por sus calles no soy capaz de saber como son sus habitantes. Hay muchas culturas que se mezclan y muchisimas formas de pensar y estilos de vida.

Eso es, quizás, el encanto de Madrid.